Cuando los productores de las siete provincias tabacaleras de la Argentina se enteraron de que un grupo de senadores tiene intención de poner en vigencia en el país un tratado internacional que pondría fin a la actividad, el rechazo a la iniciativa que promueve el senador kirchnerista Daniel Filmus llegó por añadidura. Sucede que la ratificación de ese convenio podría marcar el final del Fondo Especial del Tabaco (FET) y, como consecuencia, posiblemente la desaparición de la actividad productiva. Así lo hizo saber una comitiva de productores tabacaleros argentinos a los parlamentarios en dos reuniones que mantuvieron en el Congreso nacional, en un encuentro que estuvo encabezado por Filmus, presidente de la comisión de Relaciones Exteriores y Culto, y por el senador tucumano José Manuel Cano, titular de la comisión de Salud de la Cámara Alta.
La Argentina, junto a Zimbabwe, Etiopía, Afganistán y Haití, integra el reducido grupo de países en desarrollo que aún no ha adherido al Convenio Marco para el Control del Tabaco (CMCT) de la Organización Mundial de la Salud (OMS), adoptado por unanimidad de los 192 estados miembros de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en la 56ª Asamblea llevada a cabo el 21 de mayo de 2003. Ahora, Filmus busca reflotar la iniciativa.
"El problema del tabaquismo es una pandemia mundial. Argentina necesita ratificar el Convenio. No es suficiente con una Ley de Salud como se argumentó todos estos años", afirmó Verónica Schoj, directora ejecutiva de la Fundación Interamericana del Corazón Argentina.
En ambas reuniones en el Congreso se aclaró que la Argentina "no puede avalar" el convenio marco porque -de acuerdo a la Constitución Nacional- las ratificaciones de convenios y tratados internacionales tienen rango de supra legal (por encima de cualquier legislación argentina) por lo que sería obligatorio su cumplimiento. Si los legisladores avanzan y votan su ratificación, el FET podría desaparecer. Los tabacaleros sostienen que sin ese fondo se producirá menos tabaco que pasará a ser provisto por otros países sin que baje el consumo. El economista Martín González Rozada estimó que con la ratificación se prevé que de los U$S 135 millones por año que los productores tabacaleros reciben hoy en calidad de Fondo Especial del Tabaco (FET), se bajaría a U$S 100 millones. También se alertó sobre la pérdida de soberanía que creen que provocaría la adhesión al convenio. De todos modos, hubo acuerdo con que se dictamine una ley nacional para regular el sector.
La iniciativa contempla, entre sus medidas principales, la prohibición completa de toda forma de publicidad, promoción y patrocinio de productos asociados al tabaco; la protección contra la exposición al humo de tabaco ajeno a través de la implementación de ambientes 100% libres de humo; el aumento del precio y de los impuestos al tabaco; la colocación de advertencias sanitarias en los paquetes de cigarrillos con pictogramas; y la promoción y cobertura de los tratamientos para dejar de fumar. Una de las principales polémicas entre la industria tabacalera y las organizaciones se genera en torno la interpretación del artículo del Convenio que prohibe "la publicidad, el patrocinio y la promoción" del tabaco.
El senador Cano dijo a LA GACETA que envió una nota a la Cancillería argentina, en la que plantea que en caso de aprobarse el convenio se establezca fehacientemente que no se afectará el fondo del tabaco. "Es fundamental tener pleno conocimiento de que el ingreso al tabaquismo en un 70% se produce a partir de la publicidad y, por lo tanto, se deberían limitar esas pautas. La idea es sancionar una ley de salud que tenga que ver con muchos principios de la OMS, pero que no afecte a los sectores productivos", reseñó Cano.
La Argentina, junto a Zimbabwe, Etiopía, Afganistán y Haití, integra el reducido grupo de países en desarrollo que aún no ha adherido al Convenio Marco para el Control del Tabaco (CMCT) de la Organización Mundial de la Salud (OMS), adoptado por unanimidad de los 192 estados miembros de la Organización Mundial de la Salud (OMS) en la 56ª Asamblea llevada a cabo el 21 de mayo de 2003. Ahora, Filmus busca reflotar la iniciativa.
"El problema del tabaquismo es una pandemia mundial. Argentina necesita ratificar el Convenio. No es suficiente con una Ley de Salud como se argumentó todos estos años", afirmó Verónica Schoj, directora ejecutiva de la Fundación Interamericana del Corazón Argentina.
En ambas reuniones en el Congreso se aclaró que la Argentina "no puede avalar" el convenio marco porque -de acuerdo a la Constitución Nacional- las ratificaciones de convenios y tratados internacionales tienen rango de supra legal (por encima de cualquier legislación argentina) por lo que sería obligatorio su cumplimiento. Si los legisladores avanzan y votan su ratificación, el FET podría desaparecer. Los tabacaleros sostienen que sin ese fondo se producirá menos tabaco que pasará a ser provisto por otros países sin que baje el consumo. El economista Martín González Rozada estimó que con la ratificación se prevé que de los U$S 135 millones por año que los productores tabacaleros reciben hoy en calidad de Fondo Especial del Tabaco (FET), se bajaría a U$S 100 millones. También se alertó sobre la pérdida de soberanía que creen que provocaría la adhesión al convenio. De todos modos, hubo acuerdo con que se dictamine una ley nacional para regular el sector.
La iniciativa contempla, entre sus medidas principales, la prohibición completa de toda forma de publicidad, promoción y patrocinio de productos asociados al tabaco; la protección contra la exposición al humo de tabaco ajeno a través de la implementación de ambientes 100% libres de humo; el aumento del precio y de los impuestos al tabaco; la colocación de advertencias sanitarias en los paquetes de cigarrillos con pictogramas; y la promoción y cobertura de los tratamientos para dejar de fumar. Una de las principales polémicas entre la industria tabacalera y las organizaciones se genera en torno la interpretación del artículo del Convenio que prohibe "la publicidad, el patrocinio y la promoción" del tabaco.
El senador Cano dijo a LA GACETA que envió una nota a la Cancillería argentina, en la que plantea que en caso de aprobarse el convenio se establezca fehacientemente que no se afectará el fondo del tabaco. "Es fundamental tener pleno conocimiento de que el ingreso al tabaquismo en un 70% se produce a partir de la publicidad y, por lo tanto, se deberían limitar esas pautas. La idea es sancionar una ley de salud que tenga que ver con muchos principios de la OMS, pero que no afecte a los sectores productivos", reseñó Cano.